Derramas y presupuestos: cómo afrontarlos sin conflictos ni sustos económicos
- Génesis González
- 7 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Qué son las derramas y por qué generan conflicto
En muchas comunidades de propietarios, la palabra derrama provoca nervios. Es ese momento en que los números no cuadran, las obras no pueden esperar y los vecinos comienzan a mirarse con desconfianza.
Sin embargo, las derramas comunitarias no son el verdadero problema; el problema es no estar preparados. En Gespro Comunitats, hemos visto muchos casos en los que la falta de previsión o de un fondo de reserva convierte una reparación necesaria en un auténtico quebradero de cabeza colectivo.
Una buena gestión de los presupuestos comunitarios y una contabilidad transparente son esenciales para mantener la convivencia y la estabilidad económica.
Cuando llega la derrama inesperada
Todo iba bien hasta que, un día, la fachada empezó a desprender fragmentos o el ascensor falló por tercera vez.
Presupuesto de reparación: 35.000 € Saldo de la comunidad: 800 €
Sin un fondo de reserva, la única solución fue una derrama extraordinaria, difícil de asumir. En una comunidad de Lleida, cada propietario tuvo que aportar más de 1.000 € de golpe, generando retrasos en los pagos, discusiones y, finalmente, morosidad.
Cómo evitar derramas con una buena planificación
La mejor forma de evitar derramas grandes es contar con una planificación económica realista.

La ley establece un fondo mínimo de reserva del 10 % del presupuesto anual, pero en la práctica muchas comunidades mantienen cantidades simbólicas o no actualizan sus cuotas desde hace años. Una pequeña actualización puede marcar una gran diferencia:
“Subir 2 € al mes puede evitar una derrama de 2.000 € al año siguiente.”
Además, es importante revisar el presupuesto cada año y adaptarlo al IPC, a los costes energéticos y a las necesidades reales de mantenimiento del edificio.
Soluciones cuando la comunidad no tiene dinero
Algunas comunidades intentan ahorrar demasiado, pero eso suele salir caro a la larga. Cuando no hay fondos suficientes para afrontar una derrama, existen alternativas válidas:
1. Fraccionar los pagos
Permite repartir la derrama en varias mensualidades, reduciendo la presión económica sobre las familias. Es una opción ideal si la comunidad tiene buena organización y control de cobros.
2. Solicitar un crédito comunitario
Los bancos ofrecen financiación colectiva para comunidades de propietarios. No requiere avales personales, y cada vecino paga su parte con plazos cómodos.Ejemplo real: una comunidad en Barcelona solicitó un préstamo de 50.000 € para mejorar la accesibilidad; cada propietario pagó unos 40 € más al mes durante 10 años.
3. Solicitar subvenciones o ayudas
En Cataluña existen programas de apoyo como los fondos Next Generation o las ayudas de la Agència de l’Habitatge de Catalunya. Aprovecharlos puede reducir hasta un 40 % del coste total de las obras.
Casos reales de derramas conflictivas
Los tribunales están llenos de casos donde la falta de planificación o la ausencia de acuerdos claros ha acabado en litigios largos y costosos.
Sentencia del Tribunal Supremo (2025): todos los propietarios deben contribuir a las derramas aprobadas en junta, incluso si no utilizan el servicio afectado.
Caso publicado en OKDiario: un grupo de vecinos quedó exento de pagar una derrama gracias a un pacto previo en los estatutos.
Ejemplo en un blog jurídico: una comunidad sin fondo de reserva tuvo que solicitar un préstamo urgente para reparar el techo del garaje tras unas lluvias torrenciales. El retraso en la decisión encareció la obra un 15 %.
Estos casos demuestran la importancia de mantener una documentación clara y actualizada.
Cuando aparece la morosidad

La morosidad es una de las principales fuentes de conflicto entre vecinos. Cuando algunos no pueden o no quieren pagar su parte, el resto termina asumiendo la diferencia.
Pasos recomendados:
Notificar formalmente la deuda (por carta o burofax).
Aprobar la reclamación en junta.
Iniciar un procedimiento monitorio para recuperar el importe.
Mientras tanto, la comunidad puede suspender al moroso del derecho a voto o del uso de instalaciones no esenciales. Sin embargo, el objetivo debe ser siempre la mediación y la transparencia, no la confrontación.
Cómo comunicar presupuestos sin tensiones
Muchas discusiones nacen de la falta de comunicación. Cuando se aprueba una obra o una derrama, es fundamental explicar con claridad:
Qué se paga y por qué.
Qué beneficios aportará a la comunidad.
Qué opciones existen para afrontarlo sin ahogo económico.
En Gespro Comunitats recomendamos presentar la información de forma visual y sencilla, con gráficos, comparativas y ejemplos reales.
Un presupuesto entendido es un presupuesto aceptado.
Conclusión: la mejor derrama es la que no hace falta
Las derramas son inevitables, pero no tienen por qué convertirse en un problema. Con una planificación económica adecuada, una gestión transparente y un fondo de reserva suficiente, cualquier comunidad puede afrontar los retos sin perder la armonía vecinal.
“La comunidad es como una familia: necesita buenas normas, transparencia y alguien que sepa escuchar y resolver. En Gespro estamos para eso.”





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